20 de març, 2007

Perspectives

La curva estadounidense se inclinó en torno a 5 pb al actuar el tramo corto como activo refugio ante la caída de las bolsas y los temores concernientes al mercado hipotecario.

En este contexto, prácticamente se descuentan dos bajadas de tipos por parte de la Fed antes de que finalice el año.


Asimismo, la renta fija se vio apoyada en la favorable acogida que recibió la subasta a 10 años y en la elevada participación que los inversore
s oficiales siguen mostrando.

Pese a esto, seguimos barajando un escenario central de tipos algo más elevados aunque el sesgo es claramente a la baja.



Nuestro escenario se sustenta básicamente en que no esperamos movimientos de política monetaria, por lo que si el mercado se aproximara a nuestra previsión, debería favorecer tipos más altos.

Si bien, es cierto que el balance de flujos se está inclinando hacia el lado comprador (con los inversores oficiales y los exportadores de petróleo comprando mientras que tan solo los inversores privados japoneses se decantan por las ventas), por lo que seguirán representando un claro freno a las alzas de rentabilidades.


Por otra parte, el efecto del cambio en la gestión de reservas de China apenas debería tener un impacto significativo sobre las rentabilidades de la deuda americana, principalmente porque, según han anunciado, no se van a desprender de su cartera de treasuries.


Además, parece que la nueva agencia seguirá el modelo de Temasek en Singapur y dispondrá inicialmente de al menos 200 mM $.


Otro aspecto a tener en cuenta es que del total de reservas que China atesora (1,066 mM $), una tercera parte (350 mM $) están invertidos en bonos del Tesoro estadounidense. Esta proporción es bastante más reducida que la de Japón.


A partir de aquí, se pueden realizar diferentes supuestos en relación a las cantidades que China dejará de comprar anualmente de treasuries y en cuanto al modelo para cuantificar el efecto.

Respecto a las cantidades, hemos supuesto desde una reducción en la compra del 30% anual hasta una reducción total, asumiendo que se mantiene el ritmo de acumulación registrado durante 2006 que a raíz de los últimos datos de superávit comercial parece que podría ser mayor.

Si nos decantamos por el modelo que también pondera variables como la política monetaria, la inflación y el crecimiento vemos que el efecto, salvo por el impacto en expectativas y sentimiento del mercado, es prácticamente nimio.


Esto será así siempre que la reasignación de reservas por parte de China sea gradual, que es lo más previsible por:
  • i) la precaución para no desestabilizar los mercados globales;
  • ii) las limitaciones de recursos humanos por falta de gestores capacitados y con experiencia y
  • iii) las consideraciones políticas, tales como la relación bilateral con EEUU.
Por otra parte, las rentabilidades europeas también descendieron, más por efecto arrastre que por los datos conocidos.

Además, sorprende que con una subida de tipos oficiales hasta el 4% totalmente descontada, el bono a 10 años europeo no consiga rebasar el 4%.

De todas formas, las subastas sí que evidencian que en estos niveles, existe escaso apetito comprador.


La subasta a bonos a 2 años en Alemania se resolvió con una ratio de cobertura muy baja (1.4 vs 2 anterior). Igualmente bajas fueron las registradas en Italia a 5 y 15 años.


Font Servei d'estudis del BBVA


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