03 d’abril, 2007

KÖNIGIN DER NACHT
O zittre nicht, mein lieber Sohn!
Du bist unschuldig, weise, fromm;
Ein Jüngling so wie
du vermag am besten,
Dies tiefgebeugte
Mutterherz zu trösten.
Zum Leiden bin ich auserkoren,
Denn meine Tochter fehlet mir;
Durch sie ging
all mein Glück verloren,
Ein Bösewicht entfloh mit ihr.
Noch seh' ich ihr Zittern
Mit bangem Erschüttern,
Ihr ängstliches Beben,
Ihr schüchternes Streben.
Ich mußte sie mir rauben sehen,
Ach helft! ach helft! war alles,
was sie sprach.
Allein vergebens war ihr Flehen,
Denn meine Hilfe war zu schwach.
Du, du, du wirst sie
zu befreien gehen,
Du wirst der Tochter Retter sein.
Und werd' ich dich als Sieger sehen,
So sei sie dann auf ewig dein.



LA REINA DE LA NOCHE

¡No tiembles,
querido hijo mío!
Pues eres inocente, sabio y piadoso.
Un joven como tú
es el que mejor puede consolar
este corazón de madre
tan profundamente afligido.
He sido elegida para sufrir,
pues me falta mi hija;
al perderla a ella,
perdí toda mi dicha:
un malvado me la quitó.
Aún la veo temblar
con atemorizada agitación,
veo su angustiado sobresalto,
sus tímidos esfuerzos.
Hube de ver cómo me la robaban:
"¡Ay, socorro!"
eso fue todo lo que dijo;
sólo que su súplica fue vana,
pues mi fuerza era demasiado débil.
Tú irás a liberarla,
tú serás el salvador de mi hija.
Y si te veo volver victorioso,
tuya será para siempre.
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